Miremos en tus sombras para iluminar tu camino

Hace 6 años, la incertidumbre del mundo destapó lo que yo llevaba tiempo tapando.

Parecía que tenía una vida estable, pero hace seis años, cuando llegó la pandemia y el mundo se llenó de incertidumbre, algo en mí se rompió. Ante el miedo a lo desconocido, mi mecanismo de defensa fue volverme rígida. Empecé a intentar controlarlo todo para sentirme segura, sin darme cuenta de que me estaba desconectando de mí misma.

Ese estado de control y agobio interno tuvo consecuencias. Mi relación de pareja fue lo primero en caer. No porque no hubiera amor, sino porque la situación se volvió insostenible bajo el peso de mi propia rigidez y malestar.

Esa ruptura fue el gran detonante. El dolor me obligó a parar y a mirar hacia dentro. Y al hacerlo, me di cuenta de que la relación no era lo único que fallaba. Vi cómo ese patrón de control y autoexigencia estaba afectando a todas las áreas de mi vida: mi trabajo, mi familia, mis amistades y, sobre todo, la forma en la que me trataba a mí misma.

Entendí que llevaba años funcionando en piloto automático, tapando mis miedos con "hacer" y "controlar".

Ese momento, aunque doloroso, fue mi despertar. Tuve que aprender a gestionar mis emociones y a soltar el control para recuperar la paz real. Me formé, sané y construí los cimientos sólidos que hoy me sostienen.

Hoy te acompaño a ti. Porque sé lo que es sentir que intentas sostener el mundo y se te cae de las manos. Y te prometo que, cuando aprendes a soltar, es cuando empiezas a vivir de verdad.

Nadie te va a dar un premio por aguantar tanto

Audio (7 min)

Desactiva el "modo alerta" antes de que tu cuerpo te obligue a parar.